




La historia de nacho, es una historia triste con final feliz. Fue encontrado en la calle, probablemente perdido, por Kuniko (mi mamá), desnutrido y tan débil que no podía caminar. Alrededor del perrito se había juntado gran cantidad de gente que le daba algo de comer y agua, pero nadie se involucro seriamente. Kuni buscó una de las correas de sus perros y casi arrastrandolo fue a la veterinaria, donde fue revisado y curado por el doctor, que solo cobró el costo de los remedios. Luego de mucho esfuerzo y dedicación de todos los que lo cuidaron, nacho está fuerte, feliz y lo más importante: vivo.
Estas fotos son un pequeño homenaje para mi vieja (que no sale en las fotos, porque se escapa de las cámaras) y para nacho.
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